Y volví nuevamente a ese que todo el mundo cree que es mi mundo, donde la gente considera que la felicidad se mide en risas. Regresé a ese lugar donde la realidad no es más que una opción y elijo no vivir en ella. Donde el tiempo se expande tanto, tanto que me siento tan vieja ahora.
Mi mundo, el mundo de los dos ardió en llamas y quedamos a la deriva. Yo solo sabía el camino de regreso a este, y opté por la opción más rápida y directa. Para llegar aquí no hay escalas ni transbordos... ya no tengo plata.
Retorné a esa tierra donde una buena ropa y suficiente maquillaje compiten por borrar tu recuerdo y así tranquilizar mi alma insomne.
Tú seguiste derecho hasta ese lugar donde no se emiten noticias tuyas. Yo regresé aquí, donde las paredes, las rocas, y los gatos me reclaman tu ausencia.
Aterricé de nuevo en este planeta, donde los muertos no reviven, los amores no sobreviven y las penas no aminoran. Retorné a ese universo de garras afiladas.
Volví a ese mundo, donde la gente se reúne en cafés los viernes, el sábado se embriagan y se acuestan con desconocidos y pretenden expiar sus culpas los domingos.
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